Antonio Barrionuevo Ferrer

Profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla desde 1973 hasta la actualidad, en el Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Catedrático de Universidad 2016.

Desarrolla una labor continuada de investigación sobre la arquitectura de la ciudad y actualmente la arquitectura extendida al territorio fundamentalmente en el espacio público al aire libre como parques, paseos, alamedas, avenidas, calles, etc. como la Avenida Parque del Tamarguillo, el Parque Natural Bahía de Cádiz, el Paseo del Muelle de Nueva York y los Jardines del Cristina.

Es Investigador Responsable del Grupo de Investigación HUM 411 “La Casa y el Lugar. El Territorio de la Arquitectura”.

Ha obtenido cuatro sexenios de Investigación por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), y es el coordinador de la línea específica LE8 “Proyectos de Arquitectura y Realidad Contemporánea”, de la Escuela Internacional de Doctorado de la ETSA Sevilla.

Como arquitecto ejerce la profesión libre desde su estudio propio, habiendo obtenido numerosos premios entre los que destaca el Premio Europeo Brunnel y finalista en el Concurso de Ideas para la Remodelación del Museo del Prado.

Es autor de numerosas publicaciones en las que se han expuesto sus trabajos de investigación, destacando “Entorno a la casa Sevillana”, “Estructura y Formas de Crecimiento de la Ciudad de Sevilla” y “Espacios Fluviales de la Cuenca Baja del Guadalquivir: Lugares Públicos de la Ciudad- Territorio de Sevilla”.

“Parques fluviales de Sevilla”
Los espacios abiertos para el recreo de los habitantes de la ciudad actual no deben restringirse a franjas de parques aislados en el interior de los cascos urbanos y al conjunto de plazas públicas, sino que hemos de aspirar a disfrutar del paisaje de toda una región pensado como espacio público.

Los elementos geográficos lineales de gran continuidad espacial son los lugares con vocación para convertirse en los elementos primarios que den orden estructural y claridad a la progresiva extensión territorial de la ciudad, al mismo tiempo que se convierten en los nuevos lugares emblemáticos y representativos de la ciudadanía; como nuevos valores sociales de su progresivo desarrollo.

El Bajo Guadalquivir constituye un verdadero eje geográfico y en correspondencia se convierte en “eje de vertebración política” de su territorio. Para ilustrar el extraordinario patrimonio del medio natural se analiza una colección de espacios fluviales inmersos en la cuenca fluvial del Bajo Guadalquivir, al objeto de valorarlos en su conjunto y en sus singularidades dentro de sus respectivos ámbitos paisajísticos.